Un picnic es la forma más sencilla y encantadora de celebrar la vida. Basta con una manta, algo de comida y el vino indicado para transformar un día común en un recuerdo imborrable. Bajo el sol o a la sombra de un árbol, entre risas, conversación y al aire libre, un vino puede marcar la diferencia. Su presencia convierte el almuerzo en ritual y el instante en memoria.
En ese pequeño universo que se extiende sobre el pasto, Tacama tiene algo que decir. Desde sus viñedos en Ica, donde el viento del desierto se mezcla con la historia del vino peruano, la bodega ofrece etiquetas pensadas para cada momento. Pero hay vinos que parecen hechos para los días de picnic: frescos, equilibrados, alegres, capaces de acompañar desde una tabla de quesos hasta una conversación que se alarga con la tarde.
Cuatro vinos de Tacama para disfrutar al aire libre
1. Vino Blanco Semi Seco De la Viña
Refrescante, ligero y lleno de vida, este blanco es un aliado natural de los días soleados. Con aromas a albaricoque y ciruela, según su ficha oficial, tiene una acidez amable que invita a seguir bebiendo. Ideal con frutas frescas, panes artesanales o un ceviche ligero, su espíritu relajado encaja perfectamente con la sencillez del picnic. Basta enfriarlo bien y dejar que hable por sí solo: su frescura es su argumento más fuerte.
2. Vino Rosé Semi Seco De la Viña
De color cereza brillante y aromas a frutas rojas, es la versión más desenfadada y alegre de Tacama. Suave, con un punto dulce que no empalaga, este rosé combina con quesos cremosos, ensalada frutales o postres sencillos. En un picnic, es el vino que invita a brindar sin motivo, el que se sirve mientras la conversación fluye y la tarde se tiñe de rosa.
3. Ambrosía Rosé (Blend de Sangiovese y Malbec)
Más sofisticado, pero igual de encantador, Ambrosía Rosé es un vino que lleva la elegancia al campo. Tacama lo describe con notas de pomelo, fresa y durazno, y un balance que lo vuelve ideal para quienes buscan un punto medio entre frescura y estructura. Es perfecto para una cita o un picnic especial: combina con mariscos fríos, panes rústicos y momentos en los que el detalle importa.
4. Gran Tinto Las Tablas Malbec Tannat
No todos los picnics son a mediodía. Cuando el sol empieza a caer y la parrilla se enciende, un tinto puede ser el mejor compañero. Este Malbec-Tannat, criado seis meses en barricas de roble francés, despliega aromas a café tostado, vainilla y regaliz. En boca, se abre con notas de moras maduras y un final largo y amable. Ideal para carnes rojas o pastas sustanciosas, es el vino para cerrar el picnic con fuerza, como un abrazo cálido antes del atardecer.
Tacama: historia, sabor y momentos para recordar
Hablar de Tacama es hablar del origen del vino peruano. Fundada en el siglo XVI, la bodega ha sabido mantener el equilibrio entre tradición y modernidad. En cada botella se siente la herencia del viñedo más antiguo de Sudamérica, pero también la innovación de una casa que experimenta, crea y sueña con nuevos sabores.
Un picnic con vino de Tacama no es solo una comida al aire libre: es una experiencia que une paisaje, historia y placer. En cada sorbo hay un eco del valle de Ica, un reflejo del sol que madura las uvas y una promesa de disfrute sencillo y genuino. Porque no se trata solo de qué llevar, sino de cómo disfrutarlo: con buena compañía, una copa fresca y la certeza de que, en lo simple, también habita la perfección.
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