La Carménère es mucho más que una uva; es un pedazo de historia. Originaria de Burdeos, estuvo al borde de la extinción en Europa tras la plaga de filoxera del siglo XIX. Sin embargo, en Sudamérica encontró un refugio ideal y en el valle de Ica, Tacama logró que esta cepa desplegara todo su carácter. Hoy, su expresión en Perú combina tradición francesa con el terroir peruano, ofreciendo vinos elegantes, complejos y de taninos suaves que cautivan desde la primera copa. Según expertos de Wine Enthusiast, la Carménère destaca por su perfil aromático intenso, con notas a frutos rojos y negros, especias y un toque herbal que la hace única en el mundo del vino.
Perfil sensorial y maridaje ideal
En Tacama, los vinos de Carménère destacan por su versatilidad. El Triunfo Selección Especial Carménère, elaborado con uva propia de cosecha manual, regala aromas profundos a frutos negros, sauco y pimiento dulce, mientras que sus taninos amables y final aterciopelado lo convierten en un compañero ideal de pastas con salsa de tomate, lomo a la parrilla o un clásico tacu tacu peruano.
Por su parte, el Origen Malbec–Carménère combina 12 meses de crianza en barrica de roble francés con aromas a frutas del bosque, chocolate negro y café, ofreciendo un color púrpura intenso y elegante. Su estructura permite maridarlo con carnes rojas y quesos duros; decantarlo una hora antes potencia su complejidad y suaviza la textura en boca, tal como destacan sommeliers especializados en publicaciones como Decanter.
Expertos coinciden en que los taninos de la Carménère reaccionan con las proteínas de los alimentos, suavizando su sensación y potenciando los sabores, mientras que su acidez equilibra la riqueza de los platos. Esto la convierte en una opción ideal para cenas largas y comidas especiadas, donde cada sorbo prepara el paladar para el siguiente bocado.
La Carménère en Perú: un equilibrio entre tradición y terroir
La Carménère se adapta al clima y suelo del valle de Ica, logrando vinos que mantienen la frescura y el carácter de la cepa original, con un perfil más afrutado y equilibrado que sus versiones europeas. Según Wine Spectator, este equilibrio entre fruta y estructura hace que los vinos peruanos sean más fáciles de maridar, especialmente con la gastronomía local, donde los platos combinan ingredientes intensos y salsas ricas.
En Tacama, la uva Carménère se cultiva con cuidado, respetando la cosecha manual y la selección estricta de racimos, lo que garantiza vinos de alta calidad que expresan su terroir sin perder elegancia.
Cómo disfrutar la Carménère
Para aprovechar al máximo sus características, se recomienda servir la Carménère a una temperatura entre 14 y 18 °C, dependiendo del estilo. Decantar los vinos de mayor crianza potencia sus aromas y suaviza la estructura tánica. La Carménère es perfecta para disfrutar en reuniones familiares, cenas especiales o simplemente para acompañar la sobremesa, dejando que su carácter afrutado y especiado complemente cada plato y conversación.
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