Ligero, medio o intenso: así se siente el cuerpo de un vino

Hay vinos que pasan como un susurro por la boca y otros que se quedan largos segundos, densos, casi táctiles. Esa sensación que no tiene que ver sólo con el sabor, sino con el “peso” del vino en el paladar, es lo que en el mundo del vino se llama cuerpo. Comprenderlo no es solo un dato técnico: es una forma de elegir mejor qué beber según el momento, la comida… y el estado de ánimo.

El cuerpo de un vino se percibe con la boca, no con la nariz. Es una sensación física: ligero como el agua, envolvente como la leche o untuoso como una crema. No habla de calidad, sino de estilo. Y aprender a reconocerlo abre una nueva forma de disfrutar cada copa.

¿Qué significa que un vino tenga cuerpo?

Técnicamente, el cuerpo de un vino es la sensación de peso, volumen y textura que deja en boca. No depende de un solo factor, sino de una combinación de varios elementos: el grado de alcohol, el contenido de azúcar, la cantidad de taninos, la acidez y el método de elaboración.

De acuerdo con guías técnicas como Wine Folly y el Oxford Companion to Wine, el alcohol es uno de los principales responsables del cuerpo: a mayor alcohol, mayor sensación de volumen. Los taninos aportan estructura y firmeza, mientras que los azúcares y la glicerina natural del vino suman sensación de suavidad y densidad. La acidez, en cambio, aligera la percepción.

Vinos de cuerpo ligero: frescos, sutiles y fáciles de beber

Un vino de cuerpo ligero se siente ágil, sutil. Pasa rápido por la boca, refresca y desaparece sin dejar sensación de pesadez. Suelen tener menor grado alcohólico, taninos bajos y una acidez viva que los hace muy bebibles.

Aquí encontramos muchos vinos blancos jóvenes, algunos rosados y tintos muy frescos. Son ideales para climas cálidos, aperitivos, almuerzos ligeros o para quienes recién comienzan a explorar el mundo del vino. En la mesa, acompañan muy bien ensaladas, pescados suaves, mariscos y platos donde la delicadeza es protagonista.

Vinos de cuerpo medio: el equilibrio perfecto

Los vinos de cuerpo medio son el punto de encuentro entre frescura y estructura. No abruman, pero tampoco pasan desapercibidos. Tienen suficiente volumen para acompañar platos sabrosos sin dominar la comida.

En boca se sienten redondos, equilibrados, con taninos presentes pero amables. Aquí entran tintos como Malbec joven, Merlot, Tempranillo o Sangiovese, y blancos como Chardonnay sin mucha barrica, Chenin Blanc o Viognier joven. Son ideales para pastas, pollo, cerdo, arroces, platos criollos y comidas donde hay sabor, pero no exceso de grasa o potencia. Son esos vinos que pueden acompañar toda una comida sin cansar.

Vinos de cuerpo intenso: profundidad, estructura y carácter

Un vino de cuerpo intenso se reconoce apenas toca la lengua: ocupa todo el paladar, deja sensación de peso, calidez y persistencia. Aquí influyen el alto grado alcohólico, los taninos firmes y, muchas veces, el paso por barricas.

Aquí encontramos uvas como Tannat, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot, Syrah potente o Malbec de guarda. En blancos, los más intensos suelen ser Chardonnay con barrica. Son los grandes aliados de carnes rojas, parrillas, estofados, platos especiados y cocciones largas. Son vinos para beber despacio, para acompañar conversaciones largas y mesas generosas.

Cómo reconocer el cuerpo de un vino sin ser experto

No hace falta un curso de sommelier para identificar el cuerpo de un vino. Hay un truco muy simple: compáralo con líquidos cotidianos.

Si al beberlo sientes una textura similar al agua, estás ante un vino ligero. Si recuerda a la leche, probablemente sea de cuerpo medio. Y si se acerca a la sensación de una crema, hablamos de un vino de cuerpo intenso. También ayuda a notar cuánto tiempo permanece la sensación en boca y si deja una impresión de ligereza o de plenitud.

Otro indicador es el calor que deja el alcohol al tragar: cuanto más cálida y envolvente es esa sensación, mayor suele ser el cuerpo del vino.

Ligero, medio e intenso: así se expresa el cuerpo del vino en tres etiquetas de Tacama

El cuerpo de un vino no solo se percibe: se siente. Es esa sensación de peso, de textura y de presencia que deja cada sorbo en el paladar. Algunos vinos pasan como una caricia fresca; otros envuelven con firmeza y profundidad. En el universo de Tacama, esta diferencia se expresa con claridad a través de etiquetas que permiten recorrer los tres grandes estilos de cuerpo: ligero, medio e intenso.

Cuerpo ligero: Ambrosia Sangiovese Malbec 

Para quienes buscan frescura, sutileza y una experiencia vibrante, el rosado Ambrosía es un vino de cuerpo ligero y carácter delicado. Presenta un color rosado pálido con reflejos brillantes y aromas sutiles de pomelo, caramelo y rosas. En boca es redondo y suave, con notas de melocotón, durazno y pomelo. Con 11.5% de alcohol, este vino rosado seco de Tacama es ideal para acompañar pescados, mariscos, aves, comida nikkei y, sobre todo, buenos momentos compartidos. Su versatilidad lo convierte en el compañero perfecto para disfrutar sin complicaciones.

Cuerpo medio: Triunfo Selección Especial Tannat Petit Verdot

En ese punto exacto donde la suavidad se encuentra con la estructura aparece el Triunfo Selección Especial Tannat Petit Verdot. Este vino no pasa por barrica, es joven de tanques de acero inoxidable. Aquí, la Tannat aporta su perfil frutal y estructurado, mientras que la Petit Verdot suma acidez y carácter, dando como resultado un vino de cuerpo medio a pleno, equilibrado y armónico. En boca se percibe envolvente, con una presencia que acompaña sin dominar. Es un tinto pensado para carnes rojas, parrillas relajadas o quesos curados, donde el vino debe dialogar con el plato sin robar protagonismo.

Cuerpo intenso: Don Manuel Tannat

Cuando el vino llena el paladar con fuerza y persistencia, hablamos de un cuerpo intenso, y ahí brilla el Don Manuel Tannat de Tacama. De aromas perfumados, intensos y bien estructurados, despliega capas de ciruela y arándano, sostenidas por una acidez firme que equilibra su gran volumen en boca. Es un vino de gran cuerpo y larga persistencia, creado para platos de sabores profundos y especiados como el cabrito a la norteña o la carapulcra con cerdo. Cada sorbo es rotundo, profundo y memorable.

Te invitamos a seguir explorando el cuerpo del vino a través de la selección completa de Tacama en nuestra tienda online, donde cada botella cuenta su propia historia.

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