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Sommelier de productos Tacama

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Producto TACAMA
Cómo sostener una copa de vino correctamente y por qué es clave para el sabor

En el mundo del vino, existen gestos que a menudo se confunden con mera etiqueta o formalismo. Sin embargo, la forma en que sujetamos nuestra copa es, en realidad, una decisión técnica que impacta directamente en lo que percibimos. Sostener la copa correctamente no es una cuestión de “pose”, es la herramienta más sencilla para asegurar que el vino se exprese exactamente como fue diseñado en la bodega.

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El tallo: El guardián de la temperatura

La razón principal para evitar sujetar la copa por el cáliz (el cuerpo redondo) es puramente científica. Según señala el Wine & Spirit Education Trust (WSET), la temperatura de servicio es crítica: “Sostener la copa por el tallo evita la transferencia del calor corporal al vino”.

Nuestras manos tienen una temperatura promedio de 37 °C. Si “abrazamos” el cáliz con la palma, calentaremos el líquido en cuestión de minutos. Esto provoca que los aromas más delicados se pierdan y que el alcohol se perciba de forma más agresiva en la nariz y el paladar. El tallo existe, precisamente, para crear una distancia de seguridad entre nuestro calor corporal y la frescura del vino.

La claridad: La cata empieza por la vista

Como señalan especialistas del Court of Master Sommeliers, el primer paso de cualquier degustación es el análisis visual: “La cata comienza por la vista; una visión limpia a través del cristal es fundamental”.

Sujetar la copa por la parte superior deja huellas dactilares y manchas de grasa natural de la piel en el cristal. Estas marcas actúan como una barrera que impide apreciar correctamente el brillo, la limpidez y el matiz del vino.

La física del movimiento: El arte de airear

Para que un vino “despierte”, necesita oxígeno. Según destaca Wine Spectator, el tallo no es un adorno, sino la herramienta funcional para oxigenar la bebida: “Sujetar la copa por el tallo o la base ofrece un mejor punto de apoyo para el agitado”.

Este giro es técnicamente necesario para liberar los compuestos aromáticos. Al sujetar la copa desde abajo, se tiene mayor control y equilibrio para airear el vino sin riesgo de derrames, permitiendo que las notas frutales y florales lleguen con nitidez a nuestro olfato.

¿Cómo hacerlo como un profesional?

No existe una sola forma “perfecta”, pero los estándares internacionales de fabricantes sugieren el “agarre de pinza”: sujetar el tallo firmemente entre el dedo pulgar y el índice, dejando que los demás dedos descansen de forma natural sobre la base.

Esto no solo otorga estabilidad estructural a la copa, sino que mantiene tu mano alejada del borde, evitando que olores externos (como jabones o perfumes) interfieran con el bouquet del vino.

El gesto que transforma la experiencia

Al final, sostener la copa por el tallo no es un acto de rigidez, sino una forma de respeto hacia el producto. Es el pequeño detalle que permite que el trabajo de años en el campo se exprese sin interferencias. La próxima vez que levantes tu copa de Tacama, recuerda que tu mano es el soporte, pero el tallo es el protector del sabor.

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