Es el arte de elegir el vino que dará realce a las distintas comidas.
En algunas etiquetas de vinos norteamericanos se lee que no es cierto, como afirman los franceses, que determinados alimentos se beben con vinos blancos y otros con vinos tintos. Y agregan, el vino que contiene esta botella se puede tomar con cualquier alimento, si la combinación es de su agrado. Esta afirmación, sólo es exacta hasta cierto punto. Si el comensal gusta de las carnes, por ejemplo, y tiene una marcada inclinación por los vinos blancos, olvidando toda regla, no cabe vacilar y debe optar por satisfacer su paladar. Estamos frente a una situación muy especial. Sin embargo, la experiencia de numerosos “gourmets”, a través de los tiempos, ha hecho evidente que cuando se juntan ciertos platos con determinados vinos, la combinación da mayor realce a unos y a otros, haciéndolos más agradables.
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